I
Yo pensé de que la vida
era una telaraña de sueños,
que retiene con cariño
una verdad,
y la deja en su lecho.
En un instante
resumido en soledad
evoco sentimientos,
y con nostalgia
recuerdo aquella flor,
marchita ya por el tiempo.
Flor nacida del amor
inigualable
en todo su color,
brotaste silvestre
en el hito del fin
ahora no puedes retoñar.
Te recuerdo en esplendor
con pétalos de ensueño
en tono marfil,
opacabas a los rayos del sol
eras colosa realidad.
II
El ansia de trascender
hizo que el réquiem
no fuera indispensable,
nostalgia no es sepultura
si la flor
tiene tono discrepante.
Al final entre sus restos
Aun la flor
Quiere ser deliberante,
Plantear la vida
Con el viento a su favor,
en un dialogo amante.
Flor que prescindes la muerte
Marchita en restos
te renuevas silvestre,
Tienes raíz fuerte
y ganas de vivir,
Comenzaras a retoñar.
Sueños gestores del renacimiento
Son principio fin de los malos momentos
la vida fue perdida
pero no la esperanza,
eres fénix vegetal.
III
Se dejara la tradición,
nació, creció y no murió
La flor,
en un ambiente excepcional,
la flor no tuvo conclusión,
de las cenizas renació
el color.
Ahora te enfrentas al gran sol
el réquiem de la flor
no existió
la fiesta del amor
regresará
leyenda y libertad
se esparcirá
el tiempo de la flor
Llegó.
martes, 8 de abril de 2008
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